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Así transcurre el día de un ABC en Valparaíso

Es un día excepcional en Valparaíso. Siendo las nueve y algo de la mañana el cielo está completamente despejado. Parece que la garuga matinal decidió ir a oscurecer otras costas. Cerca de la casa central de la Universidad Católica de Valparaíso, del Mercado Cardonal y de avenida Brasil, en el pasaje Acharán está la oficina de Valparaíso de Fondo Esperanza.

 

La oficina de las Asesoras de Banco Comunal (ABC) está casi vacía. Andan todas en terreno, solo está Gigi Pequeño. Ella es nueva, lleva poco más de un mes y hoy le toca ir a evaluar a una emprendedora para actualizar la ficha FIS. Agarra su mochila, los papeles y partimos a tomar la micro en avenida Errázuriz. Gigi no es del puerto, es oriunda de Quilpué y todavía no se ubica con certeza en las calles de Valparaíso.

 

El sol pega fuerte y resaltan los colores de los cerros. Hay que bajar en Playa Ancha, cerca del famoso bar Roma (frente a la Universidad de Playa Ancha), a pocos metros está el quiosco de Patricia que nos recibe sonriente. Gigi saca su carpeta y comienza con las preguntas sobre el negocio y el crecimiento de éste. Mientras, pasan los clientes preguntando por chocolates, chicles y bebidas. Un perro se echa al lado y bosteza. Media hora después se termina el cuestionario y hay que volver a la oficina. Gigi cuenta que tiene que hacer varias evaluaciones en el día, pero ha tenido mala suerte y no todas las emprendedoras (internamente conocidas como “socias”) le contestan el teléfono. Otras la tramitan un poco. “Pero hay que seguir insistiendo”, dice.

 

La oficina ya está a tope, las asesoras entran y salen. Todas contentas, salvo una. Tuvo un incidente con una socia de un Banco Comunal (BC) y eso la dejó complicada. “Son cosas que pasan”, la consuelan sus compañeras.

 

En la tarde hay que partir a Casablanca al encuentro con Raquel López, quien lleva varios años en Fondo Esperanza. Vive en Placilla y los Bancos Comunales que tiene a su cargo son, en su mayoría, de esa comuna. “Aquí todo es más tranquilo”, dice mirando a su alrededor. Al menos cuatro de los emprendedores del BC “Los Casablanquinos” andan en bicicleta. “Como es plano, casi todos se mueven en bici”, explica Raquel.

 

La reunión es en una pequeña feria de artesanías, mismo lugar donde trabajan varios emprendedores. El BC va a recrédito así que se acomodan los papeles y los subgrupos donde hay que sumar a los nuevos. Hay tres mujeres que quieren sumarse a FE y esta es la oportunidad para presentarse al grupo.

También hay otras que se darán un descanso y pasarán de este ciclo. La mesa está llena de papeles, los soci@s hablan de los montos, Raquel aprovecha de ordenar los documentos y responder dudas. “Este es un BC súper bueno, tienen su dinámica de trabajo”, dice.

Cuarenta y cinco minutos después termina la reunión. Cada uno toma su rumbo y Raquel parte a evaluar a una socia de Fondo Esperanza. Con calma caminamos por la plaza y esperamos la micro. La ficha se llena sin problemas y esta emprendedora nos cuenta que lo suyo son los tejidos a telar, palillo y crochet. Vende a pedido y quiere hacer crecer el negocio.

Con todos los antecedentes, Raquel se va a la reunión de otro Banco Comunal. Es el tercero del día y entre uno y otro al menos unas cuatro personas la han saludado. Es que tiene más de quince BC a su cargo. “Son todos buenos. Acá es distinto que en Valparaíso, el ritmo es más lento y la gente está menos estresada”, dice.

 

El día va terminando y esta asesora, oriunda de Temuco, vuelve a su casa en Curauma. En la oficina del pasaje Acharán los puestos de trabajo se van vaciando. Las chicas se juntarán e irán a baile entretenido. Así se mantiene la alegría y el compromiso del equipo porteño de Fondo Esperanza.