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Consolida sus sueños gracias a Fondo Esperanza

Desde Arauco, VIII Región del Biobío, María Luna cuenta cómo se convirtió en una reconocida banquetera. Para ella, el apoyo de la institución es vital para desarrollar todos sus proyectos.

 

Su historia como emprendedora comenzó en un muy mal momento de su vida. A uno de sus hijos le diagnosticaron un tumor y su esposo estaba desempleado. Necesitaban dinero y pensó en cuáles eran sus habilidades, qué tenía para ofrecer. Fue entonces cuando vio en su pasión por la cocina, una oportunidad de surgir.

 

“Empecé a ofrecer mis servicios a domicilio y a las personas les gustaba harto lo que yo hacía. Soy sabrosa para cocinar”, señala. En paralelo, inició la venta de pan amasado y, fue entonces, cuando llegó a Fondo Esperanza (FE).

 

“Mi hermana mayor me invitó y con los primeros créditos, compré harta harina, después una amasadora”, relata con nostalgia. Pero un año después, María dio un giro en sus sueños de negocio. “Recuerdo que se casó un sobrino. La familia no sabía a quién pedirle la organización de la fiesta y yo me ofrecí a hacerla”, cuenta.

Luego de esa experiencia dio inicio a “Banquetería María Luna”. “Con los créditos que me daban en Fondo Esperanza compré ollas, platos, etc. Y ahora tengo el equipamiento para actividades de hasta 250 personas, que incluye mantelería, vajilla, garzones y la comida”, dice orgullosa.

 

Para ella, la institución es su mayor aliada en su desarrollo como microempresaria y, además, un espacio de distracción y solidaridad. “Nuestro Banco Comunal es muy unido. Las personas que lo conforman son muy responsables y esforzadas”, detalla.

 

Entre sus logros, destaca que desde el verano su agenda está copada y que en cada evento otorga trabajo  a unas 13 personas, entre garzones y cocineras. Ahora, su próximo sueño es invertir en mesas y sillas para vender un producto aún más completo.  

“Muchos se sorprenden de cuánto he crecido en esto, porque empecé con muy poco. Por eso siempre digo, que para mí Fondo Esperanza es una gran oportunidad, porque confiaron en mí. Es tan difícil conseguir el dinero para comenzar un negocio, así que cuando te abren puertas una no puede más que agradecer”, finaliza.